Meyer tomó impulso tras la Asamblea. Morón no solo lucha por afirmarse en lo deportivo. En lo institucional existe una posibilidad de una unión amplia para las próximas elecciones

Meyer  obtuvo grandes logros en lo deportivo, y en lo económico lleva la situación muy controlada. Son sus dos bases fundamentales como para entender que su continuidad en el Club sea algo necesario. Si es con una amplia unidad, tal cual se está especulando, con otros sectores, por supuesto, sería lo ideal. 

Buenos momentos : Desde que Alberto Meyer asumiera la Presidencia del Club, tras haber ganado las elecciones ampliamente, se puede decir que mal no le fue, para nada. Al poco tiempo de haber asumido la conducción, logró pagar sueldos atrasados del plantel y cuerpo técnico, poner al día los servicios que se debían, y encauzar una serie de temas en lo deportivo, social, económico e institucional que mantenían al club en una situación que no era de las mejores. El mayor esfuerzo tuvo su epicentro en lo deportivo, y al cumplirse casi un año de su asunción, tuvo su gran y festejada recompensa : Morón se consagra Campeón de la B, y asciende al nacional B. Algo por lo que se esperó nada mas y nada menos que 27 años. Y no fue la única satisfacción deportiva, porque Morón también hizo historia en la Copa Argentina, superando y eliminando varios equipos de la A, entre ellos uno de los grandes : San Lorenzo, y solo relegando su sueño con Ríver, en una recordada semifinal. Hoy, el club sigue recorriendo el camino sin sobresaltos en lo económico, y con una muy buena campaña en el Nacional B, manteniendo aún chances, incluso, de un nuevo, pero difícil soñado ascenso. 
Cuestionamientos : Sin embargo, para algunos, todo eso no es suficiente como para convencerse que el camino para engrandecer al club, y llevarlo a lo mas alto, apoyando, y aportando desde una crítica constructiva. No lo es poniendo piedras en el camino, utilizando chicanas, o entorpeciendo con cuestiones menores. Desde ya, que hay, hubo y habrá errores en la conducción, y que no todo está bien tampoco. Se acusa a Meyer de descuidar las actividades, y de implantar un exagerado personalismo. Algo de eso puede haber, pero nada es tan fundamental. También es verdad, se sabe, que el Presidente tiene un carácter algo duro y difícil. En este caso, en su descargo, se podría razonar que para conducir un club como el Deportivo Morón, esto es, en gran parte, un poco necesario. Se necesita mano firme y decisión en la conducción, sino es imposible llevar adelante un club que toda la vida se caracterizó por su estancamiento, debido a sus complicadas luchas internas y divisiones. 
Lo que viene..... lo que viene : Ahora, la cosa llegó a un punto clave. Elecciones que se acercan, y el clima interno del club que se enrarece. Sobreviene una asamblea para el aumento de la cuota, y se impone ampliamente la postura de quienes aceptaban un aumento mínimo, dejando al Presidente Meyer con su propuesta de un aumento bastante mayor, en evidencia y en derrota. Esto afectó mucho a Meyer, quien, dolido, anunció que no se presentaría y daría un paso al costado. Hasta que llegó una nueva Asamblea, para la aprobación de la Memoria y Balance. No sabemos exactamente que pasó en el medio, (aunque si sabemos de importantes reuniones componedoras), pero tanto el clima como lo decidido, en esta Asamblea fue muy distinto a la anterior, y además de aprobarse el Balance, quedó flotando en el ambiente, la idea de una posible y amplia unión entre distintos sectores. Esto, reforzado por ver un Presidente con el ánimo retemplado y con un impulso que invitó a ver el futuro con mayor esperanza. Esa unión, se podría concretar en vistas de las próximas elecciones, que si bien, con seguridad, no podrá ser total, si, al menos, se intente sea lo mas amplia posible. Esto es algo necesario e imprescindible, si se pretende concretar cosas importantes. Será hora, que muchos dejen apetitos o cuestiones personales, y se puedan unir y comprometerse para continuar con los éxitos deportivos, y empezar a diseñar un gran proyecto de club, para que Morón, alguna vez, sea lo que debe y merece ser. El esfuerzo vale la pena.