La osadía y la valentía de la Gobernadora María Eugenia Vidal al tomar una medida inédita : desplazó a la cúpula del servicio penitenciario y anunció profundos cambios

La Gobernadora María Eugenia Vidal junto a su ministro de Justicia, Gustavo Ferrari cuando hizo el anuncio sobre la fuerte reforma en el Servicio Penitenciario Bonaerense. "No vamos a convivir con el delito", dijo, firme y segura, la Gobernadora. 

La Gobernadora María Eugenia Vidal concluyó removiendo toda la cúpula del Servicio Penitenciario Bonaerense. La medida la concretó por intermedio del ministro de Justicia, Gustavo Ferrari, quien le pidió la renuncia al actual jefe, Fernando Díaz. Su reemplazo será Juan Baric, hoy subsecretario de política penitenciaria. En una posterior conferencia de prensa, la Gobernadora expresó que "trabajar por la seguridad de los vecinos, pelear contra  mafias, el narcotráfico y el juego clandestino es pelear también contra la corrupción y mal funcionamiento de estas fuerzas de seguridad", afirmó fuertemente Vidal en la conferencia de prensa realizada en la Gobernación. Vidal consideró que  desde la recuperación de la  democracia, en 1983, no hubo cambios profundos en las fuerzas de  seguridad, y reconoció que "por supuesto entrañan riesgos, antes había pactos de connivencia en gobiernos anteriores, pero  en mi gestión no hay pactos de connivencia posibles. La política no habló durante muchos años, a lo largo de la  democracia, de cómo funciona el sistema penitenciario en la provincia  que es el más grande del país y que todos sabemos que funciona  mal. Hasta el 10 de diciembre del año pasado las fuerzas de  seguridad se autogobernaban. Esto  se terminó, el poder civil tendrá mucho más poder de decisión que  antes", advirtió Vidal.    
Vidal estuvo junto al ministro de Justicia de la Provincia, Gustavo Ferrari, quien anunció la  "transformación integral y profunda por primera vez en democracia, que forma parte de una nueva  mirada del gobierno para mejorar la seguridad.  Ferrari confirmó el pase a  disponibilidad de 132 altos jefes del SPB, y el envío a la Legislatura de una modificación del Estatuto que rige al personal de esa fuerza, ya que  la actual es una ley de la dictadura, vigente desde 1980.  Asimismo, serán creados organismos de control y auditoría  "permanentes" sobre el SPB y se trabajará con la Nación en la  "reinserción de los internos" con sistemas laborales y de estudio a fin de  evitar los altos niveles de reincidencia.
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